No sabría decir cuando fuí consciente en mi camino BDSM de la gran responsabilidad que la parte Dominante tiene para/con su sumi. Pero sí que estoy segura de que fue muy pronto, porque enseguida que empecé a estrechar lazos con chiki sentía a la vez la necesidad de protegerle de todo cuanto le pudiera hacer daño. Y en la distancia mi única arma era hacerle fuerte. Limar sus debilidades e eliminar sus miedos. Potenciar sus maravillosas virtudes.
Tenía que hacer del sumiso una persona que supiera enfrentarse al mundo. Que supiera ser independiente y feliz. Y así poder disfrutar sintiendo la libertad que le daría entregarse en cuerpo y alma a sabiendas de que ésta sería vigilada y custodiada con el mayor de los cuidados.
No es fácil, al menos no lo fue para mí, asimilar tal responsabilidad. Decidir cual serían el itinerario de su educación. Todos somos seres únicos, así que no se pueden dar unas pautas para educar a nadie.
Pero si que hay algo que es irrefutable: no puedes guiar a quien no conoces.
No es fácil, al menos no lo fue para mí, asimilar tal responsabilidad. Decidir cual serían el itinerario de su educación. Todos somos seres únicos, así que no se pueden dar unas pautas para educar a nadie.
Pero si que hay algo que es irrefutable: no puedes guiar a quien no conoces.
He aprendido muchas cosas tutelando a mi cachorrito. Estando a su lado en los buenos y malos momentos. Preparando sus ejercicios, leyéndolos, corrigiéndolos, comentandolos... Viendo los frutos de su educación y comprobando la estabilidad y la tranquilidad que le da el saber que cuando algo negativo cruza su mente siempre sentira mi mano rascando detras de su oreja.
Y es que cuando se exige mucho, se ha de saber dar también.
En una relación D/s todo ha de ser proporcionado. Si no compenso lo que le ordeno con la protección que le hago sentir sin que me lo pida... no querría ni pensar lo desdichado que podría llegar a sentirse en un mal momento o en un mal día. Y es que todos necesitamos sentirnos amparados por las personas a las que amamos de un modo u otra. Y si alguien nos ha dado todo lo que es, en cuerpo y alma... ¿si no le protegemos... que le queda?
También el me protege a mi. Está atento a mis pasos, a mis gestos, a mis emociones. Intenta hacerme reir cuando Yo tengo el ceño fruncido, traerme algo para que me tape cuando tengo frío, ofrecerme comida cuando tengo hambre y abrazarme cuando piensa que lo necesito. Lo hace por muchas razones: porque somos humanos cuando una relación es pura los sentimientos afloran por doquier, porque cuando quieres a alguien intentas hacer cuanto está en tu mano porque esté bien... pero la razón más importante es que si Yo faltara de alguna forma, si de repente dejara de sentir mi sombra sobre su figura arrodillada, si perdiera la protección de mi mano... dejaría de sentirse mío. Dejaríamos de convertirnos en Ama y sumiso. Sí, tendríamos una relación especial, diferente, morbosa quizás... pero sin ese torbellino de sentimientos desmesurados y de lazos emocionales... como mucho yo sería Dominante, pero no su Ama... no se entregaría a mí, sólo me prestaría su cuerpo un ratito. Y seguramente no tendría a nadie a quien acudir en sus malos momentos y sus dudas ajenas al mundo vainilla, nadie que le conociera tan bien como Yo.
Pero Yo no quiero eso... No me siento Ama de sesiones, para mí eso sólo es una pequeña e importante parte más en nuestras relaciones D/s. Es una necesidad para mí cuidar a quien se postra a mis pies, proteger lo que es mío y convertirlo en la más fuerte de las personas y en la más frágil cuando está ante mi.
También el me protege a mi. Está atento a mis pasos, a mis gestos, a mis emociones. Intenta hacerme reir cuando Yo tengo el ceño fruncido, traerme algo para que me tape cuando tengo frío, ofrecerme comida cuando tengo hambre y abrazarme cuando piensa que lo necesito. Lo hace por muchas razones: porque somos humanos cuando una relación es pura los sentimientos afloran por doquier, porque cuando quieres a alguien intentas hacer cuanto está en tu mano porque esté bien... pero la razón más importante es que si Yo faltara de alguna forma, si de repente dejara de sentir mi sombra sobre su figura arrodillada, si perdiera la protección de mi mano... dejaría de sentirse mío. Dejaríamos de convertirnos en Ama y sumiso. Sí, tendríamos una relación especial, diferente, morbosa quizás... pero sin ese torbellino de sentimientos desmesurados y de lazos emocionales... como mucho yo sería Dominante, pero no su Ama... no se entregaría a mí, sólo me prestaría su cuerpo un ratito. Y seguramente no tendría a nadie a quien acudir en sus malos momentos y sus dudas ajenas al mundo vainilla, nadie que le conociera tan bien como Yo.
Pero Yo no quiero eso... No me siento Ama de sesiones, para mí eso sólo es una pequeña e importante parte más en nuestras relaciones D/s. Es una necesidad para mí cuidar a quien se postra a mis pies, proteger lo que es mío y convertirlo en la más fuerte de las personas y en la más frágil cuando está ante mi.






